El niño del boss
Estuve anteanoche en este concierto. Aparte de que el Boss estuvo como siempre (o sea genial), hubo una simpática escena que alguien grabó y lo colgó en Youtube en menos que canta un gallo.
30 Julio 2009
Estuve anteanoche en este concierto. Aparte de que el Boss estuvo como siempre (o sea genial), hubo una simpática escena que alguien grabó y lo colgó en Youtube en menos que canta un gallo.
13 Abril 2009
Hace unos días, hubo un nombramiento de una ministra de Cultura, cargo al cual la polémica viene asociada de forma objetiva, con más o menos razón. El caso es que habría mucho de que hablar, si debería de estar fusionada con Cultura o no, de si tiene contenido al tener transferidas esas competencias a las CCAA, en este tema hay vario argumentos a favor o en contra pero no es el caso al que nos vamos a referir.
El caso es que parece que los ministros de Cultura y las asociaciones de internautas parece que disfrutan haciendo de su victimismo y enfrentamiento su única razón de ser.
Pero tras estos enfrentamientos y disputas, ¿qué subyace de esto de fondo? La respuesta es simple... CASI NADA que interese más allá que justificar la existencia de unos y otros. Y voy a razonar los motivos.
-Las asociaciones de internautas, que deberían pujar más por mejorar la calidad media de las conexiones, que estas lleguen en buenas condiciones a todos los puntos de España y de paso mejorar la imagen del internauta medio, que en algunos estratos sociales seguimos estando bastante mal vistos.Y no es bueno que hagan de piratear-compartir-copiar películas la única razón de ser de estas asociaciones. Es lamentable que parece que algunos solo se manifiesten por el botellón (a favor o en contra), o porque no le guste que le digan que no es demasiado bonito bajarse películas sin pagar un duro. Porque ni sé cual es la postura de las asociaciones de internautas ni los derechos que dicen defender, ni si sus movilizaciones llevan a algo más que a pedir la dimisión del responsable de turno. Porque, a mi entender, los internautas tenemos más cosas por las que protestar. Y sobre todo, dar una imagen positiva del usuario de internet y su utilidad social. Ser algo más que un elemento de acción-reacción con actitudes a veces inmaduras.
-A su vez, los diversos responsables de Cultura deberían saber que actualmente no se dispone de elementos jurídicos (técnicos los hay de sobra), para evitar las descargas P2P, más que por nada porque si algo ni es ni puede ser delito (compartir-piratear contenidos para su uso personal sin ánimo de lucro), NO SE PUEDEN INTERVENIR NI LA CORRESPONDENCIA NI LAS TELECOMUNICACIONES. No sé si en Francia su Constitución prohíbe intervenir las telecomunicaciones sin autorización judicial, pero aun así, es una medida que tiene que ser proporcionada (léase pornografía infantil). Lo demás es como escuchar la cadena del Water del vecino de madrugada, no gusta pero es lo que hay. Porque NADIE, y menos el proveedor de servicios, DEBE HURGAR EN LO QUE VES SIN AUTORIZACIÓN JUDICIAL. Por no hablar del canon de SGAE, que, siendo una tasa ominosa (y que por cierto pagan muchos locales desde hace muuuuchos años), hace que tampoco estén tan desprotegidos los derechos de autor, aunque a mi entender lo haga de forma injusta y discriminatoria. Eso lo sabe cualquiera con un mínimo de cultura (y no solamente jurídica). Y por eso normalmente no se plantea, ni de lejos, actuaciones legales como la francesa, porque son INCONSTITUCIONALES. Y si se ocurre llevar un anteproyecto de ley al Consejo de Ministros, como pasó en Francis, posiblemente la carcajada del ministro de Justicia se oiga hasta en Cuenca.
Con todo, quiero ser positivo, el Ministerio y la SGAE quieren mejorar la situación de los derechos de autor, y favorecer a los creadores, deberían tomar medidas como:
a) Promover un plan renove de salas cinematográficas, algunas dan pena y ver películas en ellas (sobre todo en las más viejas de los centros de la ciudad), dan auténtica grima, con butacas que parecen potros de tortura, sean películas nacionales, europeas o americanas,seguro que aumentaban la taquilla.
b) Las distribuidoras deberían haber hecho caso a los indicadores económicos y pedir adecuar los precios de las entradas, y actuar en todo de esa forma, si se recortan gastos de producción, los gastos de distribución, porcentajes de ganancia de royalties y demás historias, deberían tener su reflejo en el precio de la entrada, cosa que no se hace (ya se sabe antes muertos que sencillos (léase bajar precios).
Lo demás son ganas de darse importancia unos y otros.
P.D Mis disculpa por las mayúsculas, un uso indiscriminado es feo (equivale a gritar), pero hoy en día son imprescindibles para aclarar posturas complejas y facilitar leer entre líneas.
28 Marzo 2009

Salgo de acabar de ver la última película del gran Clint Eastwood. Lo primero que tengo que decir es que, sin ser una obra maestra, sí es de agradecer que en el encefalograma plano en el que se ha convertido el cine actual, sí se agradece que haya alguien se sepa dirigir una cámara, recrear unas situaciones, reflejar la humanidad de una historia aparentemente modesta, pero que le sabe dar la atmósfera adecuada en cada momento y contarlo sin frialdad, donde la humanidad se impone a la aparentemente confrontada realidad cultural de los presentes.
En cuanto al personaje, creo que aparte de hacer una historia relativamente previsible, sí sabe darle el toque preciso en cada momento, reflejar las contradicciones del personaje entre sus convicciones conservadoras y lo que ha cambiado el mundo a su alrededor, de sus denostados nuevos vecinos, de su círculo tradicional transformado no siempre para bien (como ocurre con su familia biológica). Lo curioso es que en esta película, Eastwood hace guiños constantes a su carrera, a ratos parece que va a volver Harry el Sucio, con el rifle por delante y disparando antes de preguntar. Pero se le nota que no está del todo cómodo con su rol de antaño. A ratos lo reivindica y a ratos lo reniega. Este renegar del pasado violento ya lo hizo explícitamente en Sin Perdón, y aquí se acentúa con un final previsible a medias. Se sabe que habrá tiros, pero nadie cree que el héroe de toda la vida vaya a ser abatido, pero lo hace con la diferencia de que muere consiguiendo su objetivo, tanto con respecto a lo que defiende, como a sí mismo, haciendo una redención completa de sus actos.
Es precisamente ese autohomenaje lo que pudiera parecer criticable, como si fuera aquel film del inspector Closeau que se hizo una vez muerto Peter Sellers, pero Eastwood sabe salir airoso y satisfacer a sus incondicionales . Esos gestos con la pistola al estilo Harry el Sucio, ese lenguaje soez estilo Sargento de Hierro, esa mirada melancólica del tipo aparentemente duro que se veía en Sin Perdón, ese buscar la redención en jóvenes que parecen no caer bien a la primera pero que acaba rindiéndose a la constancia, encontrando en sus vecinos asiáticos el amor filial que no consegue en sus hijos naturales por culpa propia o ajena (como en A Million Dolar Baby). Esos detalles, aunque no sean originales, no tienen precio, porque son los mismos que nos han hecho conmover durante décadas. Por eso, en cierta forma, esta película es un resumen (con forma y argumento independiente), de la carrera de su director y protagonista. Crespuscular, sin ser una obra maestra, la sensación es maravillosa... aunque triste, ya que mucho me temo que por su edad (a punto se ser octogenario), parecen inducir a una pronta retirada del maestro de la cámara y la interpretación.
27 Agosto 2008
Y se nos vendrán a la mente canciones como ésta....
13 Agosto 2008
Siempre he hecho esa distinción, la canción de el verano es ese himno absurdo, supuestamente pegadizo, que no para de repetirse en el verano, y del cual Georgie Dann era un consumado especialista. Se repetían una y otra vez hasta que al terminar el verano, nadie se acordaba y lo que era más sangrante, nadie se quería acordar de ellas hasta
Pero hay otras canciones para el verano. Las aprendí de aquellas aburridas tardes de verano, y a diferencia de las otras, siempre perviven en el subconsciente, tanto individual como colectivo, por la melancolía de la soledad o el amor fugaz veraniego que se fue.
Y en este contexto, quiero recordar este Im not in love de 10cc, para mí un ejemplo de canción de recuerdo de verano.
12 Agosto 2008
Bueno, para mí, y para muchos, tanto a la hora de montar reportajes como a la hora de montar vídeos en youtube ha escuchado esta banda sonora. Supongo que no muchos habrán visto Réquiem por un sueño, buena película pero que con esta gran banda sonora seguramente supera a la obra puramente cinemátográfica.
Y además, tiene el mérito de sobrevivir al propio uso de sintetizadores en la misma, que a mi entender resta contundencia al sonido. Lo pongo con imágenes de la película, no tan conocida. Las imágenes son tan duras y contundentes como la música, el que avisa no es traidor.
5 Agosto 2008

Quien me conoce, sabe que en su día fui un gran seguidor de la serie Expediente X. Pero entre el maltrato de Tele
Con todo, la transformación, cual Star Treck, de la serie televisiva en una saga cinematográfica con más tiempo para preparar argumentos y medios no dejaba de ser interesante, tras una aceptable primera película, que a mi entender debió marcar el final de la serie y comenzar una nueva saga cinematográfica que mejorase la interesante puesta en escena de la serie y completase el argumento de forma más coherente. Pero la decadencia de las últimas temporadas no invitaba a la esperanza, salvo unos pocos capítulos, la serie ya no era la misma y los mismos actores daban muestras de cansancio y hartazgo. Esperábamos que algo se rectificara en esta película. Algo que, si bien no fuera una obra de arte, por lo menos dejara buen sabor de boca.
Y la verdad, el resultado no puede ser más decepcionante. Empieza bien, con una puesta en escena interesante, los cinco primeros minutos dan esperanza, pero luego se viene abajo totalmente. Trama previsible (a los tres cuartos de hora se sabe quienes son los buenos, quien los malos, qué pretenden y hasta como acabarán), secundarios totalmente prescindibles (conforme avanza la película, el personaje del cura pederasta pierde su interés), diálogos poco interesantes pero manidos (el dejavuu de repetir la misma conversación aburre). Y la acción es nula, previsible y sin emoción especial. Una cosa es un escenario frío y sombrío (se vuelve a rodar en Canadá) y otra una historia fría y sin chispa que es el resultado de este producto.
Eso sí, tiene unas novedades para los despistados como yo, por primera vez, Scully explicita su amor por Mulder, hay dos besos con lengua, pero el director lo hace con tal desgana que casi nos vuelve a todos Noromos de lo mal desarrollada que esta ese aspecto de la trama
Lo dicho, ni las escasas novedades funcionan.Las trata de forma obvia, desapasionada, solo se mantiene una incoherente ambigüedad en torno a si son pareja estable, rota o en vías de recuperación, Chris Carter completa así un trabajo indigno de una gran pantalla, y la única novedad en torno a la serie es poner cámaras a diez o quince metros del suelo, producto del mayor presupuesto, pero a partir de ahí, ni la historia ni su desarrollo es digna de un largometraje. Y tampoco resulta el cambio de lugar de rodaje en Canadá, puesto que en ese país o el California, el resultado me temo que hubiera sido el mismo, porque una cosa es dar algo sombrío, y otra ensombrecer el resultado mismo de la película.
Y eso lo notan los personajes, Guillian Anderson está nerviosa, a veces rozando la sobreactuación por desencasillarse de su personaje... usando a su propio personaje encasillador, lo cual choca (choque potenciado por el cambio de actriz de doblaje, todo hay que decirlo). Y es que soltar unos cuantos tacos barriobajeros, dejarse más largo el pelo no es suficiente, ni besar a Mulder, ni decir que se enamoró de el, porque ni siquiera está bien orientados ni los diálogos ni la mismísima cámara como para hacer reflejar al espectador el amor entre los personajes. De hecho, uno llega a ver el famoso momento de la abeja "puritana" de la primera película como una escena cuasi erótica al lado de esta deslavazada historia de amor consumado.
David Duchovny, aun recientemente renacido de sus cenizas profesionales por la serie Californication, sigue igual, ni siquiera con ponerle una barba estilo del abuelo de Heidi logra desembarazarle de los mismos tics de su antiguo personaje. Se le nota un punto más desmotivado, repite el mismo esquema interpretativo que tan buenos resultados dio en el pasado, pero dadas las circunstancias nuevas de la trama, no llega a impresionar al espectador, por incoherencias con la propia historia de la trama en general y de su personaje en particular, con lo cual pierde credibilidad y poder de seducción la antigua pero repetida química con su compañera de desdichas.
Por no hablar de los secundarios, son personajes sin sustancia, empezando por el gaseoso personaje del cura visionario-pedófilo con look friki, el cual pierde chispa a cada minuto, y el resto de secundarios son tan irrelevantes que rozan la categoría de figurantes, con una aparición casi testimonial (aunque se pretende torpemente que importante) de Mich Pileggi en su rol de Skinner.
Y tras terminar la película, uno se queda con la duda, ¿Carter producirá o dirigirá una nueva película? Aparentemente parece que sí, pero tras el fracaso artístico (y quien sabe si económico) de esta secuela, me temo que quedará poca moral para afrontarlo. Incluso a ratos Carter parece sabotear su propia obra. Y además uno tiene la sospecha de que los actores también haber impuesto ciertas exigencias (quizá la relación entre sus personajes).
Quizá por ello, a su creador Chis Carter no se le ve cómodo ni feliz con las nuevas circunstancias, y eso puede suponer un triste final a una de las series más interesantes de los años 90. Aunque quien sabe si acabarán sacando una trama digna para dar un final digno a la saga. Aunque el título de la película es Creer es la clave (relativamente falso porque en realidad literalmente es Quiero creer), los primeros que tienen que creer en el buen puerto son los responsables del producto, y son los primeros que no parecen estar por la labor, al menos de momento.
31 Mayo 2008
El contexto del que hemos hablado de despersonalización de la cultura granadina, se hace todavía más doloroso en esta ciudad, que siempre ha ostentado un bagaje cultural y monumental bastante importante. Pero lo que ya es sangrante es que, con media España disputándose la capitalidad cultural de Europa en 2016, esta ciudad ni ha sonado para ello. Quizá porque, en esta deriva reaccionaria y provinciana en que se ha metido la ciudad, no pegaría ni con cola. Porque todo lo que no sean las procesiones, la beatería y el carácter cada vez más cerrado y clasista de determinados ambientes granadinos, la verdad es que no hay narices de ver la luz al final del túnel en el que acabamos de meternos.
Pero esto que hablo no tiene consecuencias gratuitas, ni mucho menos. De hecho, uno de los pocos sectores económicos realmente prósperos de la ciudad (el turismo y la hostelería derivados de ella), se pueden ir literalmente a freír espárragos. Si la referencia van a ser los carísimos bares de las zonas turísticas de Bibrambla o Plaza Nueva, es evidente que poco se van a interesar los visitantes nada más que por ser una parada más en sus vacaciones de la Costa del Sol, sin interés propio en sí mismo. Porque, a una hostelería que ya pagó su hipertrofia en su día, se le están añadiendo un turismo cada vez más exigente con la oferta de la ciudad, bastante disminuida. Y ese turismo no es precisamente el de los beatos que van a todas las procesiones habidas y por haber. A ese turismo le gustan los lugares abiertos, acogedores y donde se pueda pasar unos buenos días, en solitario o en la familia. Eso fue Granada hasta hace unos años, pero que lleva unos cuantos perdiendo esa condición. Y ante eso hay que evolucionar, no involucionar.
Y esto está cada día más metido en la forma de proceder de las autoridades.
Porque las transformaciones no son las de inventar una ciudad, sino adecuar su entorno a los nuevos tiempos, no involucionar en el sentido de buscar fiestas casposas y pasadas de moda, ni macizar malamente la ciudad sin más orden que el interés de los constructores, Como tampoco es sacralizar oficialmente toda la pompa del beaterío de las procesiones varias. O escenificar un Día de la Toma hecho a medida del frikifacherío. Porque esas formas son excluyentes y opuestas a la sociedad global a la que nos encaminamos. Y eso no es lo que quiere ver el visitante medio, sea un pies negros o sea un potentado. Porque cada día los numerosos atractivos de la ciudad pierden enteros con una galopante despersonalización, y eso provoca al menos que no se repitan las visitas. Y eso puede ser mortal en un mercado tan competitivo como el turístico.
Y es que, para tener Granada como un Parque temático, ya hay sitios más especializados en ello.
El quid de la cuestión son las soluciones a ello, y en esto soy pesimista. No creo que el Ayuntamiento haga algo distinto a su rentable victimismo electoralista (rentable para el partido que sustenta el gobierno, entiéndase). Y es que, tras haber creado la leyenda urbana de que la Junta le ha quitado la Alhambra a Granada (curiosa forma de que a un inmueble se lo lleven de sitio siendo como es de acceso público).O hablarán de conspiración a gran escala judeomasónica-sevillano-malagueña. Pero la despatrimonialización de nuestros valores turísticos y culturales la hemos hecho nosotros solitos y nuestros inefables gobernantes, de una forma tan eficiente que ni nuestros competidores del mercado turístico hubiesen soñado. Toca reflexionar a todos.
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):